Correr para quedarse en el sitio: La "Rat Race" de las marcas.
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2 Minutos

Somos capaces de producir diseño más rápido que nunca pero la atención de la gente no ha crecido ni un minuto, más bien todo lo contrario. Lo que pasa es que la atención de la gente que está enfrente no ha crecido ni un minuto, más bien lo contrario. Todo el mundo lo sabe y aun así la respuesta habitual es producir más y más.
Llevo un tiempo pensando en esto como dos relojes que corren a velocidades distintas. El rápido mide el tiempo de ejecución y se está acelerando cada vez más. El lento mide lo que tarda una persona en saber qué esperar de una empresa, y ese no se ha movido: son años, y la cantidad por sí sola no lo acelera, porque el recuerdo sedimenta a su ritmo.
Competir por cantidad es correr para quedarse en el sitio. Una buena identidad visual, un trabajo de diseño consistente y bien resuelto, eran la prueba que en esa compañía había rigor y una preocupación por como te ven. Pero un trabajo de diseño bien resuelto es una fachada bien puesta y fue suficiente durante algún tiempo, pero funcionaba cuando el de al lado estaba peor que tú. Lo interesante de esto es que la IA desnuda las marcas.
Durante años muchas empresas se saltaban el paso de la decisión: decidir quién eres, para quién y desde donde. La ejecución bien resuelta lo tapaba lo suficiente pero ahora se ven las costuras y producir más cantidad es impacto por el impacto, contenido que se olvida tan rápido como se crea y encima cansa.
Lo que deja poso es una marca que crea un universo con clima propio, y un clima se construye sabiendo a quién le hablas, decidiendo qué se debe repetir y sostenerlo el tiempo suficiente para que apetezca ser habitado.
Lo que debe cambiar es la pregunta con la que comienza un proyecto. La cosa no es cómo conseguimos que algo esté bien, es cómo conseguimos crear algo propio.
Siempre debió ser esa pregunta.
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