Fadein diseña, fabrica y distribuye detergentes industriales desde Madrid a toda España, Francia y Reino Unido. Es una empresa familiar con más de treinta años de recorrido. La levantó el padre y hoy la llevan los hijos, que fueron quienes decidieron que la marca tenía que ponerse al día.




En los detergentes industriales todo el mundo compite con las dos mismas armas, el precio y el rendimiento del producto. Es una categoría en donde todas las marcas han acabado por ser iguales. Mismos bidones y nombres técnicos de los productos, etiquetas llenas de pictogramas y catálogos que son listas de referencias.
El encargo inicial tenía tres objetivos. Construir una marca con la que se pudiera comunicar algo más que una ficha técnica, una web que sirviera para captar y una forma de conseguir clientes nuevos que no dependiera únicamente del equipo comercial. Todo ello sin dejar de ser reconocibles para quien llevaba veinte años comprándoles.



Reconstruimos la marca sobre lo que el producto le resuelve a quien lo usa cada día y sobre lo que la empresa hace por el cliente antes y después de la venta. Eso cambió el discurso entero, de la ficha técnica al beneficio, y le dio al equipo comercial algo que contar que no fuera una tabla comparativa.
En una empresa industrial la marca vive en el bidón del almacén y en el catálogo que el comercial deja lleva en la tablet, así que el trabajo real fue reconstruir un sistema que funcionara ahí y aplicarlo a todas las referencias de las distintas familias de producto y a los catálogos de cada sector.
Con la marca en pie la web dejó de ser una tarjeta de visita para convertirse en una herramienta de captación. Después, la tienda online abrió un canal directo para el cliente, que hasta entonces necesitaba llamar a un comercial para hacer un pedido. Con este sistema en marcha, Fadein entró en un proceso de internacionalización y la marca necesitó adaptar su sistema: normativas, nomenclatura, idioma, web y todos los assets de comunicación y venta.





La marca se lanzó en mayo de 2021 y sigue en pie sin retoques. Ha absorbido una tienda online, tres idiomas, exigencias normativas que no existían cuando se diseñó y cinco años de referencias nuevas.
Lo que sale hoy de la empresa para comunicar está hecho con las mismas reglas que se escribieron al principio. Este es el mejor resultado en un proyecto de marca, que siga funcionando con los años cuando ya nadie se acuerda de por qué se decidió así.




